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I
Vine, vi
testigo soy:
La majestad
de la mano
arquitecta
fundó en la piedra
su poderío.
II
Videntes
de lo real visible
se ofuscan los ojos
constreñidos
bajo el horizonte del tiempo
florilegio de siglos petrificados
en un aquí y desde siempre ahora:
Aurora sobre su entorno de eternidad.
III
LAS RAMBLAS
De entre un gran río
de escoria pleno, saltan
peces de luz.
IV
Con su mar de luz cosmopolita, mar
de arreboles y espesura albeante
ligerísima
desde su herrumbre erguida en recia roca
desvelada y sonámbula la ciudad deambula
mientras los locos bramando sus ensoñaciones nada aguardan
y en sus esquinas las putas
se inclinan
bajo el brillo y peso
de un cualquier poderoso caballero andante
con el destello de un beso hipócrita.
He aquí la ciudad despierta:
Barcelona, la Ciutat Vella
Babilonia otra más de nuestro siglo
manantial de fulguraciones, viñedo
de claridad antigua
ciudad ebria para soñar, vivir
para soñar viviendo nuestras vidas
tan de nosotros y siempre igual a la de todos.
Barcelona
poseedora del vino
que al luego purificarnos
pronto nos reintegra y unifica.
V
Entre callejuelas y templos
ondulaciones del aire
de un tiempo petrificado.
Inmóvil ante la destrucción
la eternidad de lo bello.
La belleza eternizada
permanece
en la mirada del que sabe mirar.
de: Barcelona.
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